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Entrada al centro
de discapacitados |
Entro otras cosas, durante la fiesta de despedida con los discapacitados estuvimos jugando al juego de la sandia, que consiste en vendar los ojos a un participante y guiarlo oralmente para que al final sea capaz de tocar la sandia con el palo. Hicimos dos grupos: voluntarios contra residentes del centro de discapacitados. La cosa estuvo muy igualada.
Despues del intenso esfuerzo nos ganamos una merienda que consistia en una cortada de sandia (por fin, algo de fruta!) y los populares y tradicionales kakiguri, helados de hielo cortado muy fino con una maquina manual a los que se les echa sirope por encima. Seguro que lo habreis visto en alguna pelicula o anime. Normalmente hay cuatro sabores para elegir, y para los que les gusta el dulce tambien se le puede anyadir un poco de pasta de judias rojas dulces (azuki). Rico de comer y divertido de preparar!
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| Juego de la sandia |
Ademas de las despedidas ha tocado hacer limpieza intensa de la casa samurai, tatamis, cocina, banyos, exteriores... incluido espolsar los
futones con las correspondientes varas (preciosas, por cierto), algo que los japoneses suelen hacer casi a diario.
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| Kakiguri, helados japoneses |
Bueno, hasta aqui llego el voluntariado. Este mediodia partimos juntos hacia el centro de Tokio, donde pasare la ultima etapa del viaje, alojada en un hostel de la zona de Asakusa. Despues de visitar el japon tradicional en Kyoto y el rural aqui en el voluntariado, es hora de experimentar el urbanismo exacerbado de la capital. La verdad es que hay ganas de cambiar de aires.