¡Buenos días, Valencia! Quitando de un pequeño retraso del avión Roma-Valencia, el viaje ha ido bien, aunque obviamente agotador. Durante las más de 20 horas de duración atraviesas un periodo en el que poco a poco el bonito sueño se desvanece y vas despertando al mundo real. El despertar se completa con la escala en Roma, cuando te paseas por el aeropuerto y toda la comida, tiendas, carteles... te parecen ordinarios y aburridos. O cuando el policía de la aduana comprueba tu pasaporte de mala gana sin dedicarte ninguna palabra, gesto o mirada. Qué frialdad, con lo amables y encantadores que se muestran los japoneses.
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| Cartel por el terremoto de la región de Tohoku |
Os agradezco de corazón, queridos lectores, el tiempo que habéis dedicado a leer o comentar este blog. Para mí ha resultado un apoyo importante, especialmente en algunos duros momentos de solitud, agotamiento o dificultad. También ha sido muy satisfactorio poder cumplir este sueño y compartirlo con gente a la que tengo en gran estima. Muchos os sorprendisteis de que realizara esta aventura en solitario en un país tan lejano y después del gran terremoto, incluso a algunos os parecía una locura. Más allá de la envidia sana que haya podido ocasionar, os animo a que no dudéis en aventuraros a hacer realidad vuestros sueños y a compartir vuestras ilusiones con vuestra gente.
Por mi parte, siguiendo algunos comentarios vuestros, es posible que prepare un libro a partir de este blog. En todo caso, hasta aquí llegó la aventura, aunque me he dejado muchas observaciones en el tintero y temas interesantes de los que tratar. Espero veros pronto y poder comentarlos en persona.
Ganbare, nihon!
