| Cantando en el karaoke |
La zona de Tokio en la que estuvimos fue Shinjuku. Lo primero fue subir al piso 45 del edificio del gobierno, donde hay un mirador desde el que contemplar toda la ciudad. Lamentablemente estuvo lloviendo todo el dia y las vistas no eran del todo buenas. Aunque llovia, como todo son pasadizos subterraneos y tiendas dentro de edificios, a penas te podias mojar. Aprovechamos para pasar por una tipica tienda de conveniencia de 24h para que Ayano (japonesa residente en Tokio) pudiera echarme un cable y sacar la entrada para el museo Ghibli. Asi pues, ya tengo mi entrada para ir al museo de miyazaki!! Tambien pasamos por una tienda de "todo a 100 yenes". Se ve que son muy populares.
| Haciendo tallarines japoneses |
Por acuerdo popular, la comida fue en un restaurante tipico japones de tonkatsu o carne de cerdo, despues del cual nos fuimos a la zona de ocio de Kabukicho a un karaoke. El sitio era un edificio de 8 plantas con muichas habitaciones con sillones, tele y luces. Para alquilar una habitacion obligan a que cada uno compre una bebida. Una hora y media de karaoke mas la bebida, en total, salio a unos 6 euros por persona. Al menos pude cantar alguna cancion de series de animacion japonesa, en japones, of course, leyendo las letras de hiragana en la pantalla.
Durante el dia de hoy ha seguido haciendo mal tiempo. De hecho la temperatura ha bajado bastante, y como las paredes de la casa samurai son literalmente de papel, esta noche hemos paasado un poco de frio. El cansancio acumulado de tantas actividades y el esfuerzo que supone comunicarse en un ambiente en el que todo el mundo es bastante fluido en japones, junto con el dia nublado, hacen que uno se sienta algo agotado. Menudo cambio mas brusco de temperatura. El otonyo empieza en Japon segun el calendario tradicional.
| Mesa preparada con el udon |
Durante la manya de hoy hemos hecho una actividad de integracion con nativos del pueblo en la que un maestro cocinero nos ha ensenyado a hacer tallarines japoneses (udon) desde cero. Despues los hemos cocinado y nos los hemos comido todos juntos en la sala de la casa samurai, con mesas bajas y tatami. Ha sido muy divertido e interesante. Es todo un honor tener la posibilidad de vivir una experiencia asi con un maestro, especialmente siendo extranjero.
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